
No se quien sea “moi”, pero que increíbles recuerdos me trajiste de vuelta, no se si los mejores, no se si los peores, pero definitivamente poco gratos, es cierto que tienes que bastarte a ti mismo, que al levantarte cada mañana eres tu y nadie mas, que la individualidad es verdadera y no dependes de nadie para comer, para respirar, para sacarte buenas notas en la universidad, pero de que sirve tener mil cosas, hacer mil cosas, estar lleno y completo, ¿si no tienes con quien compartirlo? De que sirve ser el hombre más feliz del mundo, si no tienes a alguien al lado que este contigo y acompañe ese momento, tómalo como quieras, como un rasgo de debilidad mia, una lucidez admitida, o una parte poco aceptada de la naturaleza humana.
Si bien es cierto y como “Sartre” afirmaba “siempre estamos solos”, que técnicamente no podemos confiar en nadie, que todo el mundo es un potencial mentiroso o un virtual asesino, pero también es verdad que todos estamos en una constante búsqueda de compañía, y que necesitamos poder confiar en alguien, por que lo aceptemos o no, necesitamos de un hombro extra, una mano extra, una caricia de vez en cuando. La vida es dura y obviamente poco justa, pero pocas veces tenemos la posibilidad de vivir momentos especiales, esos que recuerdas para toda la vida, pero cuando eso pasa y miras para un costado y quieres apretarle la mano a alguien y ese alguien se transforma en aire y solo te queda estrujar los dientes y fingir que eres duro y que no te importa, en ese momento recuerdas que estas solo y que flotas en un mar inmenso de soledad, eso es a lo que escapo, eso es alo que apunto con mi despedida, es verdad que nada es para siempre, que todo es efímero, aun mas el matrimonio, que como tu dices el "para siempre", es un ideal mágico de cuentos de hadas, pero me quedo con una amistad que terminó, que dio todo lo que pudo dar, que se quedó seca sin nada mas que entregar, pero me quedo con los buenos recuerdos y aunque suene cursi o pueda parecerte tonto, es importante saber dar vuelta la página y aprender por mas que cueste a rescatar las cosas buenas, eso lo aprendí hace mas o menos 9 meses, cuando vi por ultima vez unos ojos que me marcaron para toda mi vida, eso se aprende con el tiempo, las experiencias, eso se aprende viviendo, y quieras o no la vida es así y cuando el asfixio llega dar un paso al lado y seguir de frente.



Inevitablemente el momento del desvío llega siempre. El "para siempre" no existe. Ni siquiera en el matrimonio, puesto que tarde o temprano alguien morirá. No se trata de ser fatalista, se trata de aprender a no aferrarse a las cosas, personas o situaciones. Aprender a disfrutar el hoy, el ahora, con verdadera convicción.
Mirarte al espejo y bastarte a ti mismo. A partir de ahí conocer lo que es la compañía, la complicidad.. de cualquier otra forma toda relación se vuelve asfixiante y tarde o temprano pasa a ser una mentira.
C'est la vie..